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Dulces pueblos de Valladolid, turismo gastronómico en Duero de Esgueva

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Llegar a Valladolid y no darse lugar para probar sus especialidades de pastelería es casi una ofensa… cada una de sus localidades ofrece algún dulce especial y no degustarlo sería dejar incompleta la belleza de su paisaje.

Recorriendo los tendremos la oportunidad de pasar por las pastelerías y pedir los productos más característicos y muchas veces únicos, es decir, que no encontraremos en otro pueblo de la provincia.

Si llegamos a las tierras de Duero de Esgueva tendremos la oportunidad de conocer cómo el río que da nombre a la región, da vida y tradiciones a los habitantes de sus costas.

Llegaremos a La Cistérniga, donde como escondidas entre la ciudad moderna encontraremos pastelerías centenarias en las que no podremos olvidarnos de pedir rosquillas fritas que se  elaboran con aguardiente; ponche segoviano; tarta charlota y tarta milhojas.

Luego llegaremos hasta Peñafiel, una localidad muy visitada por los turistas y donde descubriremos pastelerías tradicionales en las que nos darán un producto elaborado por una familia de la zona  llamado “borracho”, que se elaboran con huevo, azúcar, harina, levadura, almíbar y licor. Otros productos regionales son los merengues, las pastas de vino, y las de té.

Desde allí nos aguarda Quintanilla de Onésimo, un pueblo más austero que los anteriores, pero con tanto sabor y buen gusto. Las especialidades que se ofrecen aquí son las pastas de almendras, las cestitas de hojaldre y los amarguillos.

Nos espera para finalizar este viaje por Duero de Esgueva, Tudela de Duero donde la tradición se encuentra con lo moderno en sus comercios y productos.

Aquí no podremos dejar de probar las tejas de achicoria y piñones, que se elaboran con mantequilla, azúcar, clara de huevo, piñones y achicoria. También se destacan sus bizcochos de nuez, los bombones artesanales y sus más de 20 variedades de turrón.

Foto Vía: Diputaciondevalladolid.es


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