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Quintanilla de Onésimo, un pueblo para quedarse

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En Campos de Peñafiel encontramos varios pueblos pequeños, pero Quintanilla de Onésimo no es uno de ellos. Este pueblo cuenta con más de 11oo habitantes y se ubica a menos de 40 kilómetros de Valladolid.

Quintanilla de Onésimo está situado a la margen del río Duero. Se comunica con Olivares a través de un puente medieval de siete arcos. La arquitectura es la tradicional de los municipios del valle, con casas de piedra y tapial de uno y dos pisos. Al finalizar la Guerra Civil, cambió su denominación histórica de Quintanilla de Abajo por la actual.

Este pueblo es ideal para el tiene incluso 4 rutas de interés turístico y un Parque temático ‘La arquitectura del vino’ que nos muestra de la arquitectura de las bodegas de Ribera de Duero.

Su monumento más importante es la iglesia Parroquial de San Millán de nueva construcción, conservándose del antiguo templo la cabecera y el tramo que le antecede, cubiertos ambos espacios con bóvedas estrelladas.

Parece que el edificio no gozó nunca de buena salud arquitectónica, documentándose a lo largo del siglo XVIII importantes obras de reparación y consolidación, hasta que el 20 de diciembre de 1958 se derrumbó casi en su totalidad. En el crucero y en los brazos del mismo bóveda de crucería estrellada y terceletes.

En la capilla mayor crucería. Puerta en arco de medio punto, moderna, a los pies. Espadaña moderna de un cuerpo de piedra a los pies. Retablo manierista del s. XVI. En una capilla lateral de la nave de la Epístola se encuentra el antiguo retablo mayor, una de las grandes obras maestras del Renacimiento en el Reino de Castilla, con un conjunto escultórico de muy alta calidad. Su estructura es de banco, tres cuerpos, cinco calles y ático, con una amplia iconografía que permite admirar en el banco los relieves de San Agustín, San Jerónimo, el rey David, San Lucas, San Mateo, San Marcos, San Juan, Salomón, San Ambrosio y San Gregorio Magno. Cristo atado a la columna en el centro del tabernáculo, un relieve de la Virgen con el Niño en el remate de éste y San Pedro y San Pablo en los laterales. Dos pinturas del banco representan la Deposición en el sepulcro y el Descendimiento.

También cuenta con una bonita ermita dedicada a San Roque construida en piedra de una nave cubierta con cúpula. Doble puerta en arco de medio punto a los pies.

Las mejores fechas para visitar Quintanilla de Onésimo son los días 15 y 16 de agosto celebran Nuestra Señora y San Roque con una merienda popular en la plaza tradicional que es del  siglo XVI. El día 12 de noviembre San Millán. Fiesta de la vendimia: 1ª semana de octubre.

Foto Vía: elnortedecastilla.es

 


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