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Peñaflor de Hornija, imperdible de Valladolid

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Bella población con más de 400 habitantes en la comarca de Montes Torozos y ubicada a menos de 30 kilómetros de Valladolid, ideal para disfrutar de la naturaleza y la historia.

En Peñaflor de Hornija y en los pagos del Tesico del Salvador y Eras de Pinilla, se han encontrado restos prehistóricos y romanos como astas de ciervo y trozos de cerámica negra pulimentada o de cordones digitales de tipo Curiel, así como terra sigillata hispánica.

También han aparecido monedas romanas y algunos bronces en obras realizadas en el pueblo. Según parece, Peñaflor de Hornija fue lugar murado en los inciertos tiempos de la Edad Media, pero de las murallas que encerraban la villa ya no queda.

Su Templo parroquial de Santa María es un edificio del siglo XIII muy reformado en etapas posteriores, especialmente en los siglos XVII y XVIII. Su única nave se cubría con una bóveda de cañón con fajones de extraña fisonomía, pues estaban muy juntos los arcos, por lo que probablemente se vino abajo hace años.

Hoy esa nave es de fábrica nueva, conservando la portada adintelada del siglo XVII de acceso al templo. La capilla mayor es del siglo XVI y se cubre con una complicada bóveda estrellada. El retablo mayor es un retablo rococó sin policromar de interesante traza, con un gran cuerpo tetrástilo, con sus cuatro columnas y sus nichos cuajados de ornamentación y decoración de paños colgantes en los entablamentos.

El ático está formado por un baldaquino situado en el centro y dos aletones laterales. El retablo está presidido por una Virgen con el Niño del último cuarto del siglo XVI, de buena calidad; algunas de sus tallas salieron, tanto para la elaboración escultórica como para el dorado, del taller de los Sierra de Medina de Rioseco (José y Tomás).

Entre la imaginería que guarda la iglesia destaca un San Juan Bautista en madera policromada del primer tercio del siglo XVI. El santo se apoya en un tronco de árbol y porta los símbolos que lo identifican: el cordero y el libro. Conserva su policromía original de estofados rajados y se adscribe a la escuela palentina de seguidores de Felipe Vigarny, con cierta influencia de Juan de Valmaseda.

También una imagen de San Sebastián del primer tercio del siglo XVI, de talla dura, que se puede adscribir al círculo de Cornelis de Holanda, y un San Pedro y un San Pablo de la primera mitad del siglo XVII de excelente policromía, de algún seguidor de Gregorio Fernández.

La iglesia del pueblo está dedicada a El Salvador, hoy está en ruinas pero fue un templo románico de transición al gótico. La parte de la cabecera se puede apreciar que es de la segunda mitad del siglo XII con ábside semicircular, y el resto del templo se construyó ya en época gótica, con reformas posteriores.

Recorriendo el casco urbano podremos descubrir excelentes ejemplos de casas hidalgas armadas, un buen mirador en la plaza sobre la vega del río Hornija, así como la ermita del Santo Cristo de la Eras del siglo XVI, en la que destaca el Cristo titular del siglo XVII atribuido a Francisco de Rincón, de tamaño natural, de modelado suave, cabeza serena y aire manierista. Alrededor del pueblo se localizan algunos chozos de pastor y un buen barrio de bodegas.

Interesante y lleno de vida este es un pueblo imperdible de Valladolid.

Foto Vía: cyl.nortecastilla.es


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