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Castrillo de Duero, los pueblos del río

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La Comarca de Campo de Peñafiel cuenta con hermosos pueblos como Castrillo de Duero que se ubica en 25,8 kilómetros cuadrados en el valle del río Botijas a 64 kilómetros de la capital.

La antigüedad de esta zona se puede constatar por los yacimientos arqueológicos localizados dentro de su término, y con su nombre nos recuerda que en algún momento de la historia tuvo una pequeña fortificación hoy desaparecida.

En esta villa de Castrillo nació Juan Martín Díaz, más conocido como “el Empecinado” (1775- 1825), guerrillero español que destacó durante la guerra de la Independencia (1808) y después como militar liberal, al organizar y dirigir una de las partidas guerrilleras más importantes de España (cerca de seis mil hombres) con la que hostigó al ejercito de ocupación francés. Moriría ahorcado por orden del corregidor de Roa en el año 1825, al haberse sublevado contra el gobierno absolutista de Fernando VII. Hoy una estatua en la plaza del pueblo y una lápida en la casa donde nació recuerdan al personaje.

Su construcción más importante es la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, es barroca, con la única excepción de la cabecera, que es románica de la segunda mitad del siglo XII. La forma de la cabecera es rectangular al exterior y semicircular al interior y cuenta con dos ventanas de medio punto con columnas y capiteles, que representan temas animales en una de las ventanas y un rostro en la otra.

El templo consta de tres naves de cuatro tramos, divididas por pilares que sostienen arcos de medio punto. El retablo mayor es rococó y en su hornacina central se encuentra una imagen de la Asunción de la Virgen también de finales del siglo XVIII. En la nave del Evangelio, se localiza la capilla del Cristo que también fue capilla funeraria de la familia Puerto Maedo Bocos como así lo recuerdan dos lápidas funerarias.

Detrás de esta iglesia parroquial se puede admirar la excelente fachada de la casa señorial de los Puerto Maeda armada con soberbio escudo (s. XVIII) y, también, dentro del casco urbano del pueblo se pueden ver varias casonas blasonadas cuyas inscripciones pregonan la pasada grandeza de algunos de sus habitantes. También hay una cruz de piedra fechada en 1728, una fuente picota conocida como la “fuente vieja” y un puente que se cree que en origen fue romano.

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